Debajo de la alfombra no se veía nada, pero junto la chimenea la mujer coge una hoja metálica con forma de arpón, la mete por una ranura estrecha que hay en el suelo y destapa una portilla de la que descienden unas escaleras empinadas, casi verticales.

Bajan uno a uno detrás de ella. Unas luces fluorescentes se encienden y ven un laboratorio con un montón de cachivaches y pizarras con diagramas, esquemas y fórmulas incomprensibles.

–Este laboratorio es importante, podéis mirar todo con tranquilidad pero con cuidado, cuando terminéis estaré arriba y responderé las preguntas– Después de un largo silencio donde todos andan mirando a su alrededor, ya subiendo por las escaleras, se para y dice: –Así comprenderéis mejor lo que os tengo que pedir–

Están demasiado absortos para escuchar lo que les ha dicho y se quedan ahí mirando los microscopios, las neveras llenas de pequeñas probetas, los diferentes aparatajes, la campana de trabajo donde Andrés no puede contenerse y mete las manos en los guantes, los montones de cuadernos y papeles impresos, la estantería con libros de biología y de robótica. Tony queda ensimismada con unos cuantos diagramas pero pronto se frustra, le da rabia no haber podido estudiar, cree que podría haber comprendido muchas de las cosas técnicas que hay en esos escritos. Ivan lo mira todo con las manos cruzadas a la espalda, como si estuviera viendo una obra de arte en un museo. Enrique está haciendo revisión de todos los materiales que hay en una estantería, hay muchos utensilios y productos que podrían ser de valor para la comunidad.

Tony, al ver que no entiende nada de lo que hay en ese laboratorio,  sube a hablar con la mujer apelando a su sentido práctico, que les acaba de descubrir este insólito laboratorio oculto lleno de misterios, sugiriéndole un montón de preguntas.

Descubre a la mujer en la silla frente a la ventana y llorando toda compungida, a un metro de la silla había caído una cuartilla escrita a puño y letra, tirada con la tinta corrida por unas gotas que supone lágrimas, se acerca lentamente pues intenta no perturbar su momento. Coge el papel del suelo y le echa un vistazo:

Tú, diente león
Que si te esparces todo cerebro
paracaidistas van al rescate
Tú, siente león
que va volando semilla en verso
desgranando ya, aire de mente
Tú, vente león
que penetre en mí todo recuerdo
germinando así leve simiente
Tú, muerde león
Marfil hincado, no deja preso
habiendo dado, no indiferente
Tú, diente león

–Perdona– Interrumpe los llantos. –Se te calló esto–

La mujer tratando de recomponerse y con un brillo nuevo en los ojos, arrebata la hoja bruscamente de las manos de Tony. –Déjame– Continua con una brusquedad que contrasta con la delicadeza que aparentaba hace unos segundos cuando se agitaba entre sollozos quebrados.

–Lo siento no quería molestar… Sé que estará siendo un momento duro… Si quiere hablar con alguien, puede hacerlo conmigo…–

Aunque no contesta sigue con su mirada el paso corto de Tony hacia el sofá. –Me llamo Elsa– Dice cuando se iba a sentar.

Tony se gira y se acerca hacia una silla. Los demás esperan en el sótano pues justo en ese momento, Toni al verlos subir por la escalerilla, les indicó con un gesto enérgico que se quedaran ahí. Elsa no se percata de él pues está releyendo el poema. Su cara se tuerce conteniendo la tristeza.

–Lo conocí en la universidad, de aquella ni siquiera hablábamos, yo era un par de años mayor joven que él. Lo que hace el apocalipsis ¿eh? Una persona que antes no significaría absolutamente nada, se convierte en el eje central de tu vida. El me salvó ¿sabes?, bueno, supongo que es lo de siempre, todos nos hemos salvado unos a otros de algún modo. Y ahora mira…– Se queda mirando la hoja de papel con el poema.

–¿Quién era él?– Es lo único que se atreve a preguntar después de un ceremonial minuto de silencio.

–El se llama Leo y no niña no, no te atrevas a darle por muerto. Es más después de lo que os voy a contar iréis a buscarlo. Sí, eso es lo que haréis…–

Después de estas palabras, los del sótano subieron uno a uno y se sentaron para escuchar lo que esa misteriosa mujer tenía que contarles.
Ya veían que este viaje iba a ser incluso más complicado de lo que habían supuesto.

 

 

 

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Entre las múltiples formas de etiquetar a los directores de juego siempre hay una que me llama la atención: máster-mamá. Es uno de esos directores de juego que cuidan de los Pjs de la partida y no permite que mueran o al menos les da oportunidades para que siempre sobrevivan, llegando al extremo tan poco sutil de permitir repetir tiradas y cosas así. Yo soy uno de esos.

Soy un máster-mamá porque entiendo que mi labor como director de juego no es jugar contra los otros jugadores, ni ser un árbitro imparcial que sólo aplica las reglas, soy un jugador más, con la importante tarea de permitir que la historia -la verdadera protagonista de un juego de rol- fluya hacia donde la mesa haya decido que debe fluir.

Si repaso mis casi 22 años de partidas de rol veo que hay muy pocos Pjs muertos a mis espaldas, y muchos de esos cadáveres de papel han tenido un sentido narrativo. Prácticamente desde los inicios en este noble hobby nuestro en mis mesas de juego hemos recurrido al concepto de “retirar personajes” cuando nos ha parecido adecuado. Se retira un personaje normalmente porque se ha hecho demasiado poderoso y máster y jugador se ponen de acuerdo en rubricarle un digno final antes de pasar a formar parte del trasfondo de la campaña, que puede ir desde una muerte gloriosa a un “con los años se convirtió en rey”.

Hoy en día, con lo poco que jugamos y yendo de one-shot en one-shot, los personajes se retiran principalmente porque la campaña cambia de tono y se hacen nuevos Pjs que encajen mejor.

En todo caso esto no es óbice para que los jugadores me tomen el pelo y piensen que sus Pjs son inmortales. A continuación hago un breve repaso de cómo correr hacia la muerte en mis partidas, donde hay tres formas de hacerlo: motivos narrativos, estupidez y falta de respeto al juego.

La bella muerte

La muerte narrativa ya está explicada un poco más arriba, pero la cuestión es que es muy válido que un PJ muera para darle más color a la historia. Dentro de esta muerte se incluye, por supuesto, las inmolaciones y sacrificios varios, que los jugadores a veces hacen voluntariamente en pos del grupo. Suelen darse en algún punto de inflexión de la aventura de turno y tan noble acción se recompensa con la satisfacción de la mesa.

En mis años mozos nos aficionamos bastante a estas cosas y el Pendragón tiene parte de culpa, ya que las muertes gloriosas suelen terminar convirtiéndose en pequeñas bonificaciones a los siguientes Pjs del jugador dado el contexto del juego (100 puntos de gloria extras para el hijo del finado me parece un justo premio honorífico, que dulcifica la muerte y no desequilibra el juego).

Muerte por estupidez

Es edificadora y suele darse después de las advertencias pertinentes. No pocos jugadores han asumido que si un adversario aparece en mis aventuras es porque son capaces de derrotarlo. Es un error de novato que en mi mesa no suele repetirse.

A veces la muerte por estupidez es protocolaria. Si tratas de robar en la tienda de magia, te enfrentas a la guardia de la ciudad, te quejas de los encuentros aleatorios o te dedicas a incendiar pueblos, es muy probable que la parca llame a tu puerta. Sabes que vas a morir, así debe ser y lo aceptas como tal: forma parte del código del jugador de rol.

Hay directores de juego que a estas cosas las llaman “el entorno”, “la coherencia”, “el realismo” o incluso “muerte natural”. En todo caso, es falta de sentido común (o exceso de cerveza que a veces ha pasado).

Muerte por falta de seriedad

Más allá de las coñas de la muerte por estupidez, faltar al respeto a la mesa, al juego o a los jugadores tiende a terminar en muerte. Con esto no sólo me refiero al respeto en el sentido más amplio (que se da por sentado, ya tenemos una edad), sino a tomarse en serio el personaje y la historia; eso que mucha gente llama “interpretación”. Es de aquí de donde saco el título de “susto o muerte”. En mi mesa hay varios compromisos tácitos, uno de ellos es que yo no permito que una mala tirada o una decisión honesta pero equivocada te mate, y tú interiorizarás el sufrimiento del PJ, ese “casi me muero, menos mal que escogí susto”.

Por ejemplo, si los dados dictaminan que una flecha salida de la nada te atraviesa un pulmón y tú restas impotente puntos de vida mientras pides ayuda a los demás jugadores, yo puedo retorcer los resultados un poco tras la pantalla para permitir que los demás Pjs lleguen a tí y te salven. Pondremos en juego una mezcla de mentiras piadosas, sudores fríos y penalizaciones de características, pero el PJ sobrevivirá para seguir la historia. Hay un compromiso con la historia y nosotros lo cumplimos.

Puede que penséis que soy un flojo porque me conformo con asustar y nunca cumplo mis amenazas, pero la verdad es que en estas dos décadas de tirar dados siempre me ha funcionado y nunca nadie se me ha subido a la chepa. Si lo pensáis fríamente, jode bastante más que te retiren la hoja de personaje porque te has pasado de la raya que por una mala combinación de resultados aleatorios.

Vergüenza y oprobio para aquel que pierde su personaje, porque ha sido consecuencia de sus propios actos. Esto no es un juego de mesa, muchacho, aquí la suerte no pinta nada. Haber escogido susto.

El agujero para dos personas estaba unos metros metido en la arboleda, aprovechando una hondonada natural que evitaba las raíces de los arboles gracias a una roca que acotaba uno de sus lados.
Enrique evoca un recuerdo del pasado, había oído alguna vez hablar a su abuelo con su tío, charlando acerca de los viejos tiempos en el pueblo, entre pintas de vino y queso, echando de menos la juventud. Recuerda una tarde de otoño en el que estaban sentados aprovechando el soleado día antes de comer, mientras jugaba por el patio el niño que era Enrique. Recuerda el rojo que asomaba en las mejillas de su tío y esa frase cristalina tan afilada como el frío viento de ese noviembre:
–¡Mira! Vuelven a sangrar los rojos que enterramos en la parcela de Antón– Señalando el suelo rojo por las hojas, en una colina frente al patio de la casa de la familia Clemente. Era la colina donde iban los niños de noche para demostrar su valía, era la colina que no estaba cuidada y arreglada, era la colina de los tres arboles, era la colina de las historias de miedo, era la colina a la que una vez al año un hombre de fuera del pueblo venía a segar y a colocar unas flores, era la colina olvidada. En esa colina había una piedra como la que estaba viendo y los arboles eran del mismo tipo que los que ahora le acogían mientras echaba tierra sobre los dos cuerpos de los Renegados, esos hombres malnacidos. Seguramente que a aquellos rojos del pueblo su tío los llamaban también malnacidos, pero dudaba que hubieran hecho algo parecido a lo de estos depravados a los que estaba dando sepultura inmerecida. Había que ocultar los cuerpos, sino podrían llamar la atención de animales carroñeros, que a su vez fueran seguidos por salvajes como los malditos Renegados.

Ya habían enterrado a la muchacha en el huerto entre arbustos, la mujer de la casa aun seguía allí, silenciosa, inmutable, bañada en la sangre y sesos del hombre que destrozó su hogar. Había colocado unas piedras y unas flores encima de la tumba, arrodillada frente a ellas permanecía con la mirada incrustada en esa tierra, como si esa linea entre sus ojos y la tumba fuera un ancla, una unión que le impidiese salir volando por culpa del huracán desatado en su interior.
Enrique se compadecía de ella pero ahora estaba demasiado inquieto con la situación. Aunque estuvo inspeccionando la zona en busca de más renegados, el disparo de la escopeta podía haber llamado la atención de otras personas y eso nunca eran buenas noticias.
En otras circunstancias pondrían pies en polvorosa sin pensarlo, pero Andrés y Toni no querían dejar a la mujer allí y tenían un montón de preguntas que hacerle, pero ella no decía palabra, al menos todavía.
Ivan había inspeccionado la casa y creía que en ella vivían tres personas y que el que todavía no había aparecido podría ser un hombre de mediana edad. Enrique sabía que era muy posible pues, entre otras cosas, las pastillas de viagra (las cuales ahora estaban en su faltriquera) no era un objeto que dos mujeres gustaran de atesorar.
Ya estaba anocheciendo y no iban a tener más remedio que acampar aquí. Todos sabían que no era mal sitio, la actividad en la casa estaba bien disimulada y en verdad parecía abandonada. El par de ventanas rotas en una de las habitaciones del segundo piso era una buena triquiñuela. Y esa habitación sin lugar a dudas estaba bien aprovechada con unos cultivos hidropónicos caseros. Toni ya había remarcado que solo por eso debían permanecer hasta que pudiesen preguntar sobre ello a la mujer superviviente. Por todo ello Enrique estaba incomodo y esa noche tocaría hacer guardias.

Cuando vuelven Andrés e Ivan con las bicicletas ya es prácticamente de noche, se sientan en el salón y empiezan a compartir los víveres.
Enrique mastica ruidosamente, Toni lee un libro que ha encontrado mientras cena, Andrés ya ha terminado de cenar pues, como siempre, ha engullido su ración como un pato, Ivan bebe sorbos de agua entre bocado y bocado, masticando lentamente y con la mirada perdida, todos callan.
Al entrar la mujer en el salón todos permanecen quietos mirándola, ella hace lo mismo desde la puerta. La tensión se suaviza mientras la mujer busca por los armarios de la cocina y llega con una bandeja llena de diversos alimentos.

–Tomar, comer de esto, gracias por lo que habéis hecho– Cogió una silla y se sentó cerca de una ventana, de espaldas a ellos.

No queriendo desaprovechar la ocasión de comer de aquellos manjares enlatados que hacia mucho tiempo que no probaban, entre satisfacción pecaminosa y vergüenza desataron su gula. Latas de atún, de maíz, de fruta en almibar, de espárragos, de pimientos del piquillo, anchoas y diversas conservas que hicieron las delicias de nuestros viajeros.

–Después de cenar os quiero enseñar algo de debajo de la alfombra– Dijo la mujer siguiendo mirando por la ventana. Estaba calma pero de vez en cuando surgía un suspiro que indicaba que estaba llorando.
La entereza que demostró las horas siguientes fue conmovedora y el compromiso que adquirieron al ver lo que había en el sótano fue de una responsabilidad vertiginosa. No lo sabían, pero sus vidas cambiarían en ese momento y no volverían a ser iguales.

 

Pues efectivamente…nos hemos demorado un poquito con el especial de Halloween de este año, pero por fin está montado y listo para ver. ¡Esperemos que podamos mantener el ritmo esta vez! Se trata pues de la presentación de uno de esos juegos de culto y ahora perdidos de Edge, Frankenstein Factory. ¡Esperemos que os guste!

¡Saludos desde el Dado Errante!

¿Os dais cuenta de esos sueños en los que te hayas en mitad del mar y de repente se pincha la balsa en la que vas, hundiéndote sin posibilidad de subir a flote? Con los miembros paralizados y sin poder hacer nada, viendo como la luz se va disipando a cada metro que bajas, hasta la oscuridad total y el ahogo absoluto.

Eso son sueños y de los sueños te despiertas. Pero ella tiene los ojos abiertos pero su cuerpo siente lo mismo que en esas pesadillas. Está sentada en el suelo apoyada en la pared, al lado del cuerpo de quien hace unas horas era un ser querido, con la mirada perdida en el mar de sangre que no ha podido absorber la alfombra del comedor donde están. El comedor de su hogar. Un hogar que ya no volverá a poder llamarse así, solo será una casa, un edificio en mitad de la nada.

Sus sentidos no perciben a la gente que se mueve y anda a su alrededor:

-Voy a echar un vistazo por los alrededores, espero que estos desalmados no pertenezcan a un grupo más grande de renegados. Y Andrés, por dios, no le quites ojo a ese hijoputa-

-Deberíamos tapar chica, ¿Tony no crees?-

-A mí me preocupa más ella que está viva, los muertos ya no importan Ivan-

Ni siquiera oye, no se da cuenta que se refieren a ella.

-Voy ver si tener algo para tapar el cuerpo y si tener pala para preparar funeral. “Box pastiyi yo”-

Esas palabras en ruso son tan incomprensible como el castellano que escucha. Ni siquiera percibe que se acerca alguien y se sienta al lado de ella. Sus sentidos han trascendido, bueno, más bien están todos ellos gritando dentro de la olla a presión en la que se ha convertido su corazón.

Siente algo en el hombro y ella gira su cara para ver que ha tocado su cuerpo, cuerpo del que reniega ahora mismo, cuerpo que siente sucio. Ve una mano y sigue la extremidad hasta enforcar una cara enmarcada con rizos negros.  No percibe el gesto de incomodidad y vergüenza que sigue a la retirada de la mano. Su mirada vuelve a hundirse en el mar oscuro de sangre.

Se escucha un quejido en el salón.

-Ni te muevas cabrón-

-¿O qué?. Al menos me dejaras colocarme en una posición más cómoda-
Escupitajo sanguinolento.

Al escuchar esa voz, su ritmo cardíaco se acelera y siente como si lava ardiendo empezara a bullir en su interior.

-Déjale, pero toma mi cuchillo por si se pone tonto-

-Pero…-

-¿Qué es que dejas que te de ordenes una mocosa?-

Unos pasos apresurados y un golpe.

-Tu cállate. Andrés mejor vete a ayudar a Ivan, igual necesita tu ayuda-

-Ya estoy. Traje una sabana para tapar la chica, Tony tiene razón, ven, vamos buscar la pala, fuera miré una caseta. Igual tiene una allí-

Una sabana tapa la sangre en la que estaba hundiendo su mirada, sacándola a flote y perturbando su suplicio. Ahora siente una necesidad; necesita tener un recuerdo, necesita despedirse, necesita un último momento.

Se arrastra hasta el cuerpo tapado por la sabana que por ciertos sitios va tornándose de blanco a rojo. Destapa la cabeza y se queda durante unos segundos mirando el rostro, antes de posar suavemente sus labios en la frente.

-Oh que bonito. ¿Qué era tu putita? Te jodí tu rollo bollo ¿eh?

-Cállate cabrón, te voy a cerrar esa puta boca-

Golpe y risa entre tos.

Levanta la mirada y ve a ese ser riéndose y escupiendo sangre, ese ser se convierte en el foco de todo el calor que acumula dentro de sí. Furia.

Mientras ve como una figura rasga un trozo de la sabana, ella se levanta y se dirige hacia la otra punta de la sala.

-Así te callarás de una puta vez, ya tendrás ocasión de hablar-

-Quita pu…- Se oyen balbuceos apagados.

Poco importa lo que está escuchando, ahora solo tiene un objetivo, todo está claro, solo queda  una cosa por hacer. Ya en la encimera de la cocina, el olor a quemado que sale de la olla se le incrusta con más fuerza en la nariz. Abre las portillas del mueble debajo del lavabo y desencaja el objeto que hay oculto justo en la parte superior.

Detrás de ella se oyen balbuceos y golpes.
-Estate quieto o te vuelvo a dar una patada y esta vez apuntare a tus joyitas-

Coge el objeto con firmeza, una mano siente el frío metal y la otra el suave tacto de la madera. Su dedo indice se mueve suavemente, con precisión, sabiendo donde colocarse y acariciando el metal gastado por el uso.
Se acerca con pasos ceremoniosos, ese ser infecto acaba de verla y ella agradece el miedo que percibe en sus ojos. Oh si, el fuego arde con más fuerza.

Los balbuceos advierten a la pequeña chica que le estaba dando la espalda, pero es demasiado tarde, cuando se gira la empuja fácilmente tirandola al suelo.

Los orificios de metal se enfrentan a unos ojos desorbitados y se escucha un pataleo que acentúa la aparición de olor a excremento recién depositado en los calzones del individuo.

BAM

 

 

La sangre caliente se desliza por la piel de sus brazos y su cara, es anestesiaste, es reconfortante y aviva la certeza: La boca babosa y asquerosa con apetitos repulsivos ya no existe, los lascivos ojos color mierda no van a volver a profanar la inocencia, esos dientes podridos no volverán a morder impúdicamente ningún cuerpo, esa nariz chata de boxeador ya no se podrá deleitar del olor a sangre y muerte.

El arma con los cañones humeantes cae al suelo, junto a un trozo de cuero cabelludo del que cuelga una frondosa mata de pelo de ese color rubio sucio y repulsivo que a ella le parecía un peluquín.

El sabor de la venganza se puede paladear en esa habitación. Es una mezcla de humo, pólvora, sangre y mierda.

 

gits

Hace como un mes y medio salían a la luz los primeros teasers de Ghost in the Shell (GitS para los amigos) con Scarlett Johanson en el papel de Motoko Kusanagi. La polémica estaba servida ya desde el día que se anunció que la actriz haría el papel de androide por aquello de que sólo la ponían porque era famosa y estaba buena.

En el siguiente vídeo, que mezcla algunos de los teasers que ya habíamos visto con escenas del rodaje, nos cuenta Mamoru Oshii (director de los anime sobre el manga), ya ha bendecido la elección de la americana.

Y ahora que ya habéis visto el vídeo y habéis flipado, voy a mi crítica de siempre con GitS, que lejos de haberse quedado obsoleta, cobra más fuerza con este nueva versión live motion. Es una verdadera lástima que uno de los mejores thrillers cyberpunk se vea alterado por el ruido que produce el diseño de un personaje excesivamente sexualizado. Y me jode, mucho, porque más que ningún otro personaje de la saga Kusanagi trasciende su cuerpo (y hasta aquí puedo leer sin spoilear Ghost in the Shell 2: Innocence). La protagonista de GitS no es una ciborg con corte de pelo molón, es la historia en sí misma. Kusanagi es sólo un puntal de la historia, el punto de vista racional que se contrapone al pragmático de Batou (ciborg militar) y a la intuición de Togusa (detective humano).

La cuestión ahora es ¿porqué no pasará el tiempo más rápido para poder ver la peli de una vez por todas? No sé vosotros, pero yo muero de hype.

 

Aquí os dejamos un pequeño vídeo con el Unboxing del tan esperado V20 Edad Oscura cuyo mecenazgo tuvo lugar a través de Nosolorol, esperemos que os sirva un poco para contener las ganas locas de tenerlo. Esperemos que Nosolorol siga con este magnífico trabajo y dentro de poco nos tenga Mago 20º Aniversario y por supuesto…¡Wraith 20º Aniversario! 😛 ¡Muchas gracias por estar ahí y un saludo de parte de Nadie, del Dado Errante!

Este año en El Dado Errante quisimos grabar una partida de rol para subirla al canal de Youtube y revivirlo cual monstruo de Frankenstein. Grabar la grabamos, veremos si se puede editar y sacar algo de provecho, porque fueron varios los problemas técnicos ya que nuestro cámara no estaba…

Para la partida escogimos hacer un one-shot de Frankenstein Faktory, un juego de rol narrativo con tornillos en el que los jugadores interpretan a las confusas e inocentes criaturas surgidas de la fábrica del Doctor Frankenstein.

La aventura, Ser un verdadero monstruo, hela aquí para descargar.

En esta aventura los jugadores interpretarán el papel de criaturas frankenstein recién creadas y conocerán de primera mano y desde cero la crudeza de la existencia de estos monstruos, serán asesinos, protectores, traidores y víctimas (sin ser conscientes de nada de ello, claro) y finalmente podrán influir en la decisión de si la factoría debe seguir en pie o no… si son lo bastante listos para ello.

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Como cada mañana, con los ojos entrecerrados y el sueño acechando, estaba echándole un ojo al Twitter cuando vi la noticia de que el señor Chick había fallecido. Veo que el día en sí fue el 23, así que lo mismo esto ya fue noticia y yo no fui consciente de ello, lo cual no sería raro en mí. Sea como fuere, yo me entero ahora, así que ahora es cuando hago este post en homenaje y recordatorio de este dibujante fundamentalista cristiano evangelista.

Quede claro que no pretendo mofarme de un hombre muerto; sino recordar lo que para él fue una cruzada personal y para nosotros un divertido e hilarante episodio… Porque este dibujante fue el creador de Dark Dungeons, el cómic en el que plasmaba de forma dramática y precisa, lo que él consideraba que era el D&D, una introducción al ocultismo, la brujería y el satanismo. Un poco como eso que nuestros padres llamaban “droga de enganche: que empiezas con un porro y terminas pinchándote”, pero aplicado a los juegos de rol y al satanismo.

Esto es lo que dice la wikipedia de nuestro hombre: “Jack Thomas Chick (nacido el 13 de abril de 1924, fallecido el 23 de octubre de 2016), es un dibujante estadounidense de historietas autodenominadas cristianas. Es conocido internacionalmente por ser el fundador y principal artista de Chick Publications una compañía estadounidense dedicada a la tarea de publicar tratados, libros ilustrados, libros de historietas, folletos, vídeos, y otros materiales de propaganda fundamentalista, con el propósito de difundir el evangelio. Sin embargo, Chick Publications declara que su intención original sería evangelizar con el mensaje de Jesús de Nazaret, y ayudar a los cristianos a compartir su fe. Está en contra del aborto, Harry Potter, la música rock, el catolicismo, el islamismo, el judaísmo, la homosexualidad, el mormonismo, los Testigos de Jehová, la evolución, la masonería, el budismo, el hinduismo y el comunismo.” Ahí es nada.

Finalmente, he aquí para vuestro disfrute particular ¡Dark Dungeons!

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Resulta tan absurdo lo planteado por Chick que no me voy a poner a rebatirle nada, todos sabemos de que va esto de jugar a rol. Para algunos puede que el D&D si sea un invento del maligno, pero tiene más que ver con sus mecánicas de juego y su enorme influencia en todo lo que vino después que con otra cosa. Sí diré que de todas formas es una lástima que no tenga un poso de realidad, porque qué demonios, ¿quién no ha querido pertenecer a un cónclave de brujas?