Colapsis (4) Solo necesitas un poco de amor

Comer los suaves y húmedos labios de Rosa es lo que ocupa el pensamiento del larguirucho de camisa hawaiana, que por cierto, ahora mismo la tela de esta camisa, mojada por su sudor, está más húmeda que esos labios que anhela. Demasiados labios han sido lengüeteados impúdicamente por nuestro divertido ligón y no sólo los que tiene ahora en mente… Habiendo sido un médico sin fronteras debería saber los peligros que puede conllevar, a nivel de enfermedades de transmisión sexual, su promiscuidad en una población que no dispone de los controles adecuados de antaño, pero claro, él es el único médico y pone las reglas en relación a estos menesteres. Además le es demasiado querido preservar su actividad sexual y la dependencia sentimental que le tienen sus pacientes femeninos, como para andar con miramientos sobre coger algún mal bicho.

Lo gracioso es que pocas personas se dan cuenta de a qué nivel está metido en un entramado de sentimientos y amoríos con toda la población. En realidad esos juegos de seducción, de manipulación sociológica y de abyección hacia el amor, no dejan de ser un desarrollo de su loca filosofía hippiosa en la vida. Y es que nunca antes había encontrado mejor caldo de cultivo que esta Covarrubias post-apocalíptica le estaba proporcionando, y más siendo uno de los primeros en llegar al pueblo.

La verdad es que no hay que echarle en cara a nadie la situación por la que, David, el alcalde de nuestro querido pueblo, tuvo que hacer que, su problemático médico, se largara en esta expedición. Muchos envidian al médico del pueblo, otros lo odian enconadamente, pero a la gran mayoría les parece una de las personas más encantadoras del lugar y es que su atractivo es innegable y su simpatía impregna el ambiente de risas por doquier. Muchos que lo intentan imitar quedan como auténticos payasos, otros muchos lo insultan desvergonzadamente, pero la coquetería y modestia (seguramente fingida) le hace salir indemne de toda controversia. No nos olvidemos que es el único médico y además muy respetado, sobretodo después del enfrentamiento que tuvieron con los malditos renegados.

Además en Covarrubias no hay muchas parejas… Bueno, en eso quizás también tenga él algo de culpa… Se siente un salvador y un dador de amor ejemplar, se siente instrumento y no puede entender que la gente se pueda enfadar con él, pero se enfadan… y mucho… es más, es precisamente por su seguridad el que se le haya mandado ir a por medicamentos en unas vacaciones forzosas y el morado en el ojo que se le ve mientras pedalea, así lo atestigua.

Tampoco puso reparos aunque tuviese una apretada agenda de “consultas”, sus tratamientos amorosos, que duran una semana, tendrán que ser pospuestos y las mujeres de la comunidad no van a estar muy contentas… Sí, sí, cada semana una mujer que necesite amor, así es nuestro Doctor Amor. Y claro esta semana estaba encantado con la idea de disfrutar de sus citas con Rosa, una de sus pacientes favoritas.

Por eso anda un poco rabiado, aunque en su fuero interno, sabe que necesitaba salir de Covarrubias y que, todo este lío que tiene montado en el pueblo, es simplemente para sustituir su ansiado estrés de los conflictos armados. Sí, sus destinos como agente de médicos sin fronteras siempre fueron bélicos, en África vivió siempre rodeado de guerras y nunca pudo estar más de un mes sin volver allí:

La adrenalina de los momentos peligrosos allí en plena zona de combate, con la presión de curar a guerrilleros con heridas graves, el ver como se llenaba de la sangre de esas pobres gentes, el intentarlas salvar mientras se les escapaba la vida poco a poco…

Por eso le gusta pensar que fue una suerte que Collapsis ocurriera cuando estaba en España, pues como español se sentiría muy mal si en tiempos tan aciagos no llegase a estar cerca de su hogar. Al menos así no sufrió la tortura que sería no saber si le quedaba algún pariente o amigo vivo. Igual todavía le queda algún amigo, pero familia no, esos ya los había enterrado…

Menos mal que nuestro amigo médico siempre será soltero y no tuvo que pasar, como muchas otras personas en el pueblo, el sufrimiento de ver a su pareja colapsar.

Pero como les dice él a sus pacientes:

Siempre nos quedará el amor

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