Contextualizando Vampiro III

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El Sabbat no es un patio de colegio

Muchos jugadores que empiezan a jugar a Vampiro o que empezaron hace algún tiempo, pero que solo jugaron en la Camarilla, tienen una idea del Sabbat poco acertada. Creer que el Sabbat por ser la secta opuesta a la Camarilla es el lugar perfecto para hacer destrozos, diabolizar y ser el malo más malote del barrio es un grave error.

El Sabbat hace una propaganda de sí mismo muy atractiva, poniendo como ideal principal la libertad de todos los cainitas, acabando con el viejo juego de la Yihad al que juegan los Antiguos manipulando a la estúpida Camarilla y haciendo férrea oposición  preparándose para luchar contra los Antediluvianos. Pero la cruda realidad es que el Sabbat es muy similar a la Camarilla a medida que se va entrando en los círculos de vampiros más viejos; vampiros que juegan al politiqueo en sus asientos y que manipulan a los más jóvenes en beneficio propio. Aunque la estructura de las sectas es diferente y sus objetivos distintos, su modus operandi es similar.

Es cierto que el Sabbat anima a sus filas a perseverar y mejorar para el momento de enfrentarse a los aborrecibles antediluvianos permitiendo la diablerie. Es verdad que los sabbats gozan de una libertad individual mayor que la de los vástagos de la Camarilla pues tienen sus ritos y sus juegos bestiales que les sirven para estar más unidos y contentos. El vínculo que tiene una manada Sabbat (Vaulderie) hace que sean más fieles entre ellos, también tienden a poseer más disciplinas porque se las enseñan los unos a los otros. No obstante los sabbats están condicionados por el entorno de hostilidad en el que viven. Sí, resulta genial ser un grupo de vástagos malos que dan miedo y que se dedican a golpear, cercenar miembros, comerse otros vampiros y encima reírse de la Mascarada pero eso tiene su precio. Esa hostilidad latente en la secta hace que muchas veces entren en conflicto manadas y se maten  las unas a las otras. ¿Sabéis que es la monomacia? Un duelo formal que normalmente acaba con la muerte definitiva, si una manada no te coge antes y te mata sin testigos.

Por otro lado lo que hace al Sabbat una secta terrorífica a ojos de otros vástagos, no es la hostilidad, bestialidad u oscuridad que le caracteriza sino la mentalidad de sus vampiros. Resulta imposible mantener la Humanidad bajo unas circunstancias tan conflictivas y salvajes, por lo tanto y para no acabar sucumbiendo totalmente a la Bestia, los vampiros acaban cambiando su moralidad y siguen un código moral que son las llamadas “Sendas de Iluminación”. Esta visión moral (que debe de interpretarse por los jugadores) resulta tan extraña o sórdida que hace imposible que muchos no les vean como monstruosidades.

Aparte de lo antes mencionado, los dirigentes (Obispos) o dirigente (Arzobispo) que lidere una ciudad del Sabbat tendrá distintas formas de “entender” lo que le parece o no le parece correcto que se lleve a cabo en su ciudad. Aún así con todo esto explicado, no está mal si los jugadores siguen en sus trece de ser una manada salvaje que destroce o se coma todo lo que pille… después de todo hay dos tipos de Sabbats jóvenes: los que consiguen durar más de dos años y los que sirven de ejemplo.

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