Diario de un Interprete de Sueños

Querido diario:

Hoy voy a empezar a escribir para un blog friki, pero ya sabes que nunca me he considerado un friki en esencia, siempre he tenido amigos que de verdad se pueden denominar de esa manera y por el aprecio y el respeto que les tengo, siempre he considerado que estoy en un nivel inferior a ellos.

Es verdad que en cada grupo de amigos que tengo (y no son pocos) he podido compartir mi exaltación hacia mis gustos diferenciados de lo común y a veces bastante raros.

Y es que soy de los que cree, que escarbando un poco, todos tenemos un friki en nuestro interior y a poco que conozcas a otra persona se puede descubrir que tiene algún gusto apasionado por alguna cosa que ni te imaginarias de primeras. Cuando empiezo a conocer a alguien siempre busco ese lado oscuro de la fuerza… No, no es oscuro… “Always look on the bright side of life”… La cuestión es que si no encuentro ese matiz oculto de su personalidad, normalmente me preocupo por esa persona, y es que son gente que no tienen una vida demasiado interesante (pobres infelices), por tanto los considero oriundos de ese país llamado Grisonia y trato de que emigren a fronteras más favorables.

Y por si no creéis lo que os digo de que todos tenemos un friki cerca, os voy a poner unos ejemplos que seguramente cualquiera de nosotros podamos tener cerca:

El apasionado de las múltiples series, sean de baja audiencia, de contenidos bastante rarunos o de esas que vemos todos y que, por tanto, estos seres no paran de espoilearnos si no las vemos el mismo día que las retransmiten.

Después están los amantes de las pelis, esos que, cuando hablas de una de ellas, es el primero en dar su opinión o incluso te recita diálogos de escenas tal cual son y puede que hasta poniendo la voz parecida al actor de turno. También en este apartado están los que ven pelis que no conoce nadie y te las recomiendan insistentemente, incluso con vehemencia si te preguntan si la has visto y respondes negativamente. En esas ocasiones tu cara es la del emoticono de la gotona en la cabeza.

No podemos olvidar a los que, cualquier día de estos, se les cae la casa encima, sea por acumulación de vinilos de cuarenta mil grupos musicales, sea por estanterías repletas de cómics, sea por coleccionar libros, miniaturas o cualquier cosa que sea susceptible de ser recopilada con minuciosidad y mucho orden.

Los fanáticos de los videojuegos; quién no tiene un amigo con un pedazo de ordenador de sobremesa o con la última consola del mercado, que se pasa las horas muertas jugando hasta que se le derriten los ojos, es más, los llamas y te dan múltiples excusas para no salir de casa.

Y después están los roleros. Los roleros, en esencia, son esas personas que se juntan para armar de las suyas enfundados en la hoja de un personaje, jugando con él como si fuera su muñeco favorito, haciendo todo lo que no pueden hacer en su vida real y desahogandose así en cualquier multiverso.

¿Y qué es lo que tienen todos en común? Que son gente que disfruta de las buenas historias. Las buenas historias que cuentan los entresijos de la vida real y cosas que van más allá de esta realidad. A toda esa gente le gusta poder imaginar escenas diferentes, relatos que les evadan, narraciones que les hagan pensar, diálogos que les hagan recordar, historias al fin y al cabo…

Bueno, yo soy un poco como todas estas personas que describo, pero a la postre, esto es lo único que puedo decir de mí; que me gusta imaginar historias. Y en esas estamos aquí y ahora, descifrando sueños que simplemente quiero poner por escrito y compartir con todos vosotros.

Nos leemos

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