Infinity, primera sangre

Este fin de semana, después de muchos retrasos por problemas de calendario, por fin pudimos probar Infinity en casi todo su esplendor. Digo casi porque no metimos ni roboces (que no tenemos) ni hackers (por simplificar un poco las cosas). Para la partida dispusimos de los tapetes y escenografía de las dos cajas de inicio Icestorm y Red Veil (lo que nos dió una superficie de juego un poco pequeña) y jugamos una partida a dos bandas, a 300 puntos.

Para el que no tenga ni idea de lo que hablo, Infinity es un wargame de tipo skirmisher, con minis muy chulas a 28mm y un reglamente complejo, donde cada miniatura aporta reglas propias gracias a habilidades y equipo. La estética es entre post-cyberpunk y transhumanista, y el trasfondo un pastiche de cosas molonas sacadas de videojuegos, juegos de rol, literatura y cómics afines.

El juego se estructura por turnos alternos y cada jugador tienen una cantidad de acciones para activar sus minis, ahora bien, la principal gracia de este juego (que yo haya visto hasta hora) está en las ORAs, que son acciones que realiza el oponente en nuestro turno y que se disparan cada vez que alguna mini haga algo. Esta mecánica a veces hace que juegues más en el turno del oponente que en el propio y representa muy bien todo ese fuego de cobertura y defensivo que hace que los soldados avancen con cautela pasando de cobertura en cobertura. Hay que estar muy atento, no sea que por no agachar la cabeza uno de tus comandos sea el objetivo de un sniper en el edificio alto del otro lado de la mesa. Es todo bastante táctico y divertido, aunque no especialmente fácil.

Cada mini tiene unos atributos y en la mayoría de los casos hay que sacar igual o menos en un D20, aunque puede haber una gran cantidad de modificadores. Por ejemplo, para el disparo sin oposición (un tiro por la espalda por ejemplo) hay que mirar la distancia y la cobertura del blanco y sacar tu valor de CD o menos en un D20. Si el tiro es opuesto (porque si disparas a alguien que te ve puede reaccionar -eso es una ORA- y devolverte el disparo), el que saque más en la tirada, pero menos que su habilidad, es el que impacta.

A esto hay que añadirle el equipo y las habilidades. Por ejemplo, mientras que el Visor X reduce las penalizaciones por distancias, el Camuflaje Termo-Optico añade peñalizaciones al oponente para impactar.

Para mí una de las cosas más divertidas del juego es que aunque lleves unas pocas minis por ejército, cada una puede tener un montón de equipo y habilidades distintas, por lo que parece que hay montones de permutaciones interesantes. Es una de las críticas que le hago a Warhammer 40.000 desde la 3ª edición en adelante, se hizo todo más sencillo y estándar: más aburrido.

Infinity es más barato que W40K, pero no más que el wargame medio de fantasía de hoy. Las minis no son particularmente baratas y las cajas de inicio de ejército no llegan a 200 puntos (se suele jugar a 300). No sé muy bien hasta qué punto las cajas de inicio Red Veil y Icestorm están obsoletas ya, pero merecen la pena porque por el precio de 2 starter de ejército vienen 2 starter, escenografía, un tapete, reglas de inicio, dados y una mini exclusiva de cada una de las 2 facciones.

Las reglas completas del juego están disponibles para bajárselas de gratis en su web. También ponen a nuestra disposición una wiki y una APP muy útil para gestionar ejércitos.

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