En el principio había una bola de fuego. Y esa bola de fuego se enfrió. Y entre los rescoldos quedaron charcos de aguas cósmicas. Y de esa sopa primordial el ser humano se alzó y observó el mundo.

Poco después empezó a soñar y a imaginar cosas, inventó los dioses y la religión (y dicen también que el oficio más antiguo del mundo), y empezó a “jugar a ser otro”… a jugar a rol.

Después de esto tuvieron que pasar incontables generaciones para llegar a la agricultura y con ella los otros importantes pilares de la civilización: la cerveza y la pizza. Pero esa ya es otra historia…

Aunque en lo de los curas y las pilinguis no hayamos evolucionado demasiado, en lo de jugar a rol, sí. Ahora, todo el mundo que quiera, puede jugar a ser otro cada fin de semana: Matar orcos a puñados, ser un vampiro de culebrón, protagonizar una opereta espacial o salvar al mundo de algún horror lovecraftiano. ¡Y lo que nos gusta oye!

Y hete aquí que de eso va este blog. No de curas y pilinguis, claro, sino de juegos de rol. Centrándonos principalmente en los que se juegan sentados alrededor una mesa con dados de múltiples caras y colorines (y con cerveza y pizza si es posible también; ver tercer párrafo).

En las siguientes semanas empezaremos a desbarrar sobre temas variados relacionados con el rol: Habrá literatura rolera, artículos sobre el arte de jugar a rol en sí mismo, aventuras para descargar… cosas de esas de blogs, vaya.

Nos leemos.