Peor…¡Imposible!

La semana pasada la hemos consagrado a ver cine chungo en el festival que se celebra todos los años por estas fechas en el Antiguo Instituto Jovellanos de Gijón:

Ciclo Cinematográfico Peor…¡Imposible!  XVII Edición

Muchos de los que habéis estado en las proyecciones sabéis que este cine no es para todos los públicos. No por el hecho de contener escenas no aptas para menores, no, sino porque hay metraje que daña la integridad mental de la persona que lo está viendo. Hay veces que no puedes dejar de quedar catatónico, ojiplático y babeante, pues estas imágenes están aterradoramente mal conseguidas y con un sinsentido que solo puede haber maquinado una mente privilegiada o maldita. Sean vestuarios sacados de un baúl de disfraces, bandas sonoras hechas con un teclado Casio de los que teníamos de niños, actores con dotes artísticas bizarras más allá de los payasos de circo o efectos especiales de trabajo escolar… Todo es posible e inimaginable.

Los cúmulos de despropósitos llegan a tal punto que hacen estallar la caja de las risas. Entre reír o llorar solo puedes escoger lo primero, pues sabes, que aunque al realizar la película en cuestión, hayan gastado dinero, tiempo y recursos de toda índole para conseguir un resultado de éxito negativo, el cine de serie Z tiene ese encanto de inocencia consabida, como la que ves en un niño que anda jugando y se mete un piñazo de muy señor mío y no puedes dejar de reirte pues llega a ser ridículo e irreal.

Estas películas no dejan indiferentes a nadie; son muchos los que no aguantan ni diez minutos de film, otros tantos en un momento dado se duermen de aburrimiento, otros permanecen impasibles y en silencio como si fuera un reto el terminar de ver algo que es como una tortura china y que va a ser todo un logro el soportarlo sin mover un pelo.

A mi forma de ver lo mejor es tomárselo con humor, entre risas y comentarios jocosos por lo bajini, ir destripando la película hasta sacarle todo el jugo. Siendo lo mejor la mesa redonda de después, degustando una buena cerveza y reviviendo las “peores” escenas, retorciéndolas, burlándose descaradamente de ellas y admirando lo difícil que es hacerlo tan mal.

Esperemos que el año que viene podamos ver más del peor cine del mundo.

Durante esta semana se publicaran más entradas sobre este evento, con las sensaciones vividas en las películas.
¡Nos leemos!

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