Zyberpunk

“Algo no cuadra, me temo que alguien la ha cagado… Está todo en silencio y hay un olor metálico en el ambiente que me da mala espina… Huele como cuando terminamos algún trabajo sucio en la Zona de Combate… Alguien se nos ha adelantado ¡me cago en la puta! otro día que no vamos a cobrar. ¡Joder! Solo me quedaba un trabajo para financiarme el nuevo dispositivo de control integrado de Biotechnica. Brito lo tiene y es una pasada, el hijoputa se mueve incluso más rápido que los mamones con Sandevistán.
¿Que cojones ha sido eso?”

-Eh Brito, ¿Eso fue nuestro grupo? No ha habido disparos pero ese gruñido parecía como el que hace Prince al cagar.-

-Prince, aquí Brito ¿Todo en orden?-

-Sí, todo en ord… ¡Mierda! ¿Qué es eso?

DISPAROS, GRITOS y estática

Un nudo se me pone en la garganta, el sudor frío empieza a recorrer mi espalda.

“Nunca había oído a Prince gritar de esa manera. Es el tío más duro del comando y además iba con Harry…”

-Dwain, apaga la luz táctica y pon la visión infrarroja en funcionamiento. Aquí pasa algo, creo que nos la han jugado. Joder, sabía que no teníamos que coger el trabajo… ¡Sígueme!-

-De acuerdo Brito, estoy a tus 4 cubriendote-

Avanzo detrás de Brito y nos paramos para mirar por un cruce de pasillos. El silencio después de los gritos y disparos es todavía más sobrecogedor, y por mucho que afino mi oído no consigo oír más que un pequeño zumbido que puede ser el propio de los servomotores de mi armazón Alpha.

Mirando por mi lado veo un movimiento, pero nada que aparezca en mi sistema infrarrojo, trato de enfocar bien con mi ciber ojo pero no logro distinguir nada. Solo veo algo que se mueve hacia mí despacio. Ahora que pongo atención suena un arrastre rítmico y sí, va acercándose. Brito me da un toque y sigue avanzando. Yo le chisto y le señalo en la dirección por donde veo que algo se acerca. No es nada que despida calor y con ese sonido rítmico supongo que será una máquina estropeada, uno de esos robots limpiadores que estuvieron tan de moda la decada pasada. En un edificio abandonado como este solo puede ser algo de ese estilo. Nos quedamos mirando pero rápidamente me hace el gesto para que avancemos.

Yo le digo por lo bajo: -Voy a encender la luz táctica que tengo curiosidad-

Según cambio mi sistema de visión y enciendo la luz táctica me quedo petrificado. Ni siquiera el gruñido que suelta la criatura cuando la enfoco me espabila del shock.

-¡Mierda, mierda, mierda!- Grita Brito.

Pero yo sigo sin apartar la vista de la figura que se acerca caminando arrastrando su pie derecho y alzando los brazos, que al oír la voz de mi compañero, torna hacia él.  Brito empieza a disparar llenándome de salpicaduras y trozos de carne que saltan desde el abdomen del hombre que tiende sus brazos hacia Brito. El arma sigue disparando cuando el cañón traspasa el agujero que ha abierto en el cuerpo que sigue avanzando inexorablemente hacia mi amigo, las balas siguen saliendo estrellándose en la pared del pasillo y ensordeciendome con el repiqueteo atronador. Balas que penetran armaduras dérmicas con tanta facilidad como han penetrado la carne de este sujeto.

No puedo dejar de pensar:

“¿Como no lo ha matado? Es un arma cojonuda, se gastó sus buenos europavos, las balas 7.62 con camisa de tugsteno y núcleo explosivo deberían destrozar cualquier cosa, la semana pasada le disparó a ese “Payaso” y salió volando hasta golpear la pared salpicando todo de sangre sin que su chaleco blindado le sirviese de nada.”

Mientras veo como las mandíbulas de una cara cadavérica se hunden en el cuello de Brito saliendo de él un chorro de sangre que me salpica en la boca. Noto el sabor de la sangre pues tengo la boca abierta y el fluido cálido chorrea por mi barbilla. Pero solo puedo abrir más los ojos al ver como ese ser sobrenatural levanta la cara y me mira con esos ojos sin vida, metidos en unas cuencas profundas y oscuras, con la cara despellejada mostrando prácticamente toda la mandíbula, que ahora está cubierta del rojo vivo de la sangre de mi jefe de escuadrón.

Como si no me hubiese visto vuelve a morder a mi compañero que cae con él al suelo entre estertores y sonidos guturales. En ese momento salgo de mi estupor; abro fuego y vacío el cargador. Después de 20 segundos de fogonazos saliendo por mi fusil, los disparos resuenan en el pasillo, ramificandose por el extenso edificio, haciendo que los ecos del estruendo llegen desde habitaciones alejadas donde las ondas siguen golpeando las paredes, y tras unos segundos, otra vez solo mi respiración agitada prevalece en el silencio.

Me quedo mirando, en el suelo solo queda una masa sanguinolenta por encima del cadáver de mi compañero, que mira al techo, con los ojos como platos y sin vida, con un rictus de horror posiblemente parecido al mio.

Hasta que oigo otro sonido. Cuando enfoco el haz de luz que sale desde mi fusil, por el pasillo central, veo aparecer un par de figuras caminando lentamente hacia mi. Al verme sueltan esos gruñidos que me hielan la sangre.

Aprieto el gatillo pero no me quedan balas.

Saco otro cargador de mi pernera.

Veo que aparecen más figuras.

Cargo mi fusil.

Oigo algo a mi derecha.

Enfoco hacia ese lado del pasillo y descargo una rafaga sobre un caminantes que no había visto. Una bala atraviesa su frente y cae desplomado.

Los muertos vivientes del pasillo central se acercan, disparo un par de rafagas que acaban con un par de ellos, pero detrás vienen más.

“¡Joder! Son muchos”

La adrenalina hierve dentro de mi y me doy la vuelta para correr como alma que lleva el diablo.

Siento hundirse unos dientes en mi oreja izquierda, trato de zafarme pero ya es demasiado tarde, el peligro llegaba por mi espalda. Al golpear con la fuerza hidráulica de mi ciber-brazo atravieso costillas y lo que deberían de ser unos pulmones, pero unas manos rodean mi cabeza y la cara de olor putrefacto me muerde justo debajo de mi ojo izquierdo, salpicando y haciendo que por él solo vea una lamina roja. Grito y dejo caer mi fusil, pero consigo reponerme y con el otro brazo arranco de un puñetazo la cabeza del ser que acaba de joderme mi hermosa cara de látex. Ya están encima de mi, con la fuerza de mi exoesqueleto empiezo a romper cabezas y hundir mis puños en los blandos cuerpos que se abalanzan sobre mi.

Los minutos pasan entre sangre y cada vez estoy más débil, no siento dolor gracias a los inhibidores neuronales pero me cuesta respirar.

Habiendo acabado con todos los seres que se abalanzaban sobre mí, el reguero de cuerpos que se puede ver con las luces tácticas de los fusiles caídos en el suelo, es grotesco.

Veo mi ropas y mi cuerpo hecho jirones, en algunos sitios resalta el color metálico de mis ciber-miembros. Saco el chute de “encaje negro” y me lo enchufo en el cuello. Rápidamente siento la revitalización surcar mis venas. Justo a tiempo para escuchar un gruñido que me eriza los pelos de la nuca debajo del zócalo de chips, justo a tiempo para enfrentarme a algo con lo que no contaba y que hace que un espasmo recorra todo mi cuerpo.

-Brito… No Brito… Por qué tío… Tu no…-

* * *

En un juego de rol como Cyberpunk siempre hay cabida a múltiples adhesiones terroríficas: Desde Aliens y horrores cósmicos que intentan hacer de las suyas en un planeta Tierra en declive, a mutantes o experimentos fallidos que pueden hacer estallar el caos.

Los infectados, caminantes o zombies son perfectamente introducibles en un entorno como el descrito en Cyberpunk, pues en un mundo que va cayendo en espiral y que ahora está siempre al borde del apocalipsis, darle el pequeño empujón es de lo más fácil y divertido. Muahaha.

¡¡¡¡ZAS!!!!

Ya tienes un apocalipsis zombie, ya tienes Zyberpunk.

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